Si Dios da
capacidades, nos podemos hacer unas preguntas:
Introducción: Para realizar cualquier labor o trabajo,
se necesitan medios, recursos o herramientas apropiadas. Siempre que el Señor ha asignado alguna
misión a sus hijos, les ha provisto de los recursos necesarios, porque la
obra de Dios requiere algo más que fuerza humana o conocimiento humano para
cumplirla.
Cuando pensamos en las dimensiones que abarca la
responsabilidad que tenemos de ser discípulos y de hacer discípulos,
sabemos que nuestras fuerzas no son suficientes para llevarla a cabo. Sin embargo, el Señor nos ha provisto de los recursos
necesarios, los cuales Él espera que usemos apropiadamente.
No se puede pensar o ver un mecánico sin
herramientas. Ni considerar un
carpintero sin madera. Hay que entender
que hacen falta todos los elementos (carpintero, madera y herramientas)
(mecánico, carros y herramientas). En la
obra del Señor existen esos elementos, siervo, mies y los dones (capacitación y
experiencias).
Nadie puede realizar una tarea sin medios, ni
herramientas; por eso, el Señor nos ha dado los recursos necesarios, pero
espera que los sepamos usar.
I.
Preparación para la obra.
a.
Bautismo del Espíritu Santo.
El bautismo del Espíritu Santo prepara a los creyentes para un servicio poderoso de adoración, confraternidad, y respuesta a la gran comisión.
Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Hay que entender y aceptar las
prioridades de Dios en su orden correcto.
Para un trabajo espiritual, hace falta una capacitación adecuada. Así que yo debo reconocer mi necesidad de esa
capacitación.
Los discípulos de Jesús caminaron
con Él por varios años. Vivieron unas
experiencias personales con el dador de la vida. Presenciaron el Mesías resucitado. Pero les fue necesario esperar recibir el
poder y la capacitación del Espíritu Santo.
Debemos reconocer la necesidad
del Espíritu Santo en nuestras vidas, y eso debe tener una alta prioridad, pues
fue ordenado directamente por el Señor.
b.
Respuesta en obediencia.
Según reconozco y acepto la
necesidad del Espíritu Santo en mi vida.
Es necesario responder en obediencia, con una actitud firme y unánime en
lograr alcanzar el favor de Dios. Entendiendo que mi adoración y búsqueda del
Espíritu Santo debe ser en el espíritu.
II.
Que hemos recibido de Dios
Todos tenemos talentos y habilidades
con los cuales nacimos, y también habiendo creído en Jesucristo como salvador personal, poseemos dones
especiales, como un acto de la gracia de Dios.
Don: “Carisma” favor que Dios nos ha
dado para servirlo, sin ningún mérito propio, que produce una habilidad
especial.
“Dunamis”: Capacidad, poder (en acción),
milagros, potencia, maravillas, fuerza; que es residente en una persona. También es poder para vencer las limitaciones
humanas contra las fuerzas del enemigo.
“diakonía”: Servicio para el bien de la
iglesia.
a.
Cada uno ha recibido.
1 Corintios 7:7 Quisiera más bien que todos
los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios,
uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
No hay tal cosa como una persona que no tenga
habilidades o talentos.
El inconverso tiene talentos y habilidades con
las que viene al mundo. Los creyentes
tenemos dones especiales que Dios nos ha confiado como resultado de
haber creído.
Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo
don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no
hay mudanza, ni sombra de variación.
La idea es que nadie puede gloriarse por el
ejercicio de ningún don espiritual. Ya que éstos son regalos de
la gracia de Dios.
b.
Con un propósito.
1 Pedro 4:10 Cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la
multiforme gracia de Dios.
Todos los dones proceden del Espíritu Santo y
tienen como propósito general la edificación, exhortación y consolación de la
iglesia (1Cor 14:3); para que en esto Dios sea glorificado.
Además, todos los dones son para ministrarlos a
OTROS o TODOS, y tienen que ser ministrados conforme
al poder y palabra de Dios.
1 Pedro 4:11 Si alguno habla, hable
conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder
que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien
pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
III.
Responsabilidad de usar esas
capacidades, experiencias o talentos.
1 Pedro 4:10 Cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la
multiforme gracia de Dios.
Lucas 12:48 ”...porque a todo aquel a quien se
haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más
se le pedirá”.
Mateo 25:15 A uno dio cinco talentos, y
a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se
fue lejos.
Como creyente, no hay forma o manera de poder excusarme de no servir a
Dios, pues el texto de 1P 4:10 dice que “cada uno... ha recibido...”.
Consejos:
1.
Aceptar que
Dios me ha dotado de habilidades y talentos natos como ser humano.
2.
Reconocer que
Dios me ha capacitado de dones espirituales, para llevar a cabo su plan de
evangelización, dentro y fuera de la iglesia.
3.
Auto examinar
mi vida para ver o entender el (los) don (es) que Dios ha provisto.
4.
Estar consciente de que tenemos que dar cuenta,
pues solo somos “administradores” de los dones. Dios no me va a comparar con
nadie, Él me pedirá cuentas a mí personalmente.
Romanos
14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
5.
Ejercer los
regalos espirituales (gracia) que Dios me ha dado. Además, permitir y reconocer
los regalos que Dios le a dado a los demás. De manera
que reconozcamos que hay diversidad de: dones espirituales, ministerios y operaciones, pero el Espíritu
es el mismo.
Efesios
4:11 Y él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
Preguntémonos: