Relaciones condiscípulares en la iglesia

Cuales es la importancia de estas relaciones. 

Estar dispuesto a ponerlas en práctica y porque.

 

Debemos recordar que Jesús dijo en Juan 13:34-35 que sus discípulos serian conocidos en el mundo por el amor de unos para con los otros.  Ese amor ha sido la base de todas las buenas relaciones entre los discípulos del Señor a través de las generaciones.  Por lo tanto, es responsabilidad de cada uno procurar la paz y la armonía con todos, especialmente con los que sirven a Cristo.

 

Algunos intentan unir la iglesia con conceptos o patrones no bíblicos.  Por ejemplo, hay quienes dicen:  No estamos interesados en doctrina, sino en amor; olvidemos la doctrina y amémonos unos a otros”.  Esto parece muy atractivo pero es antibíblico.

 

Jesús dijo que sus discípulos serian conocidos no por sus conocimientos, sino por cómo ese conocimiento controlaba sus relaciones personales en amor.

Principios básicos para las buenas relaciones

  1. Tener un concepto correcto de nosotros mismos (Romanos 12:3)

Ro. 12:3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno

            Los dones que vienen de Dios deben ser usados con humildad.  No hay lugar para la alabanza personal ni el orgullo denigrante que lleva a la persona a concebirse a sí mismo como superior a los demás.  De ahí que cada uno debe “pensar de sí con cordura”, o sea, con discreción o reflexión y humildad, sabiendo valorar debidamente lo que Dios le ha concedido.  El criterio sano se basa en el hecho de que lo que uno posee es de Dios y fue dado por gracia, no por ser superior a otros o tener más meritos que los demás.

ü      Debemos reconocer nuestras limitaciones.

ü      Recordemos cuando dice “conforme a la medida de fe...” (esta enfatizando la {cantidad-grado) capacitación) “...que Dios repartió...” (fue dado por Dios mismo y nunca se equivoca) “a cada uno.” (son proveídas por Dios a TODOS los creyentes, con el único propósito de hacer y llevar a cabo su voluntad).

 


b.     Reconocer que necesitamos de la ayuda de otros (Romanos 12:3-5)

Ro. 12:4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

La cooperación mutua es indispensable.  La gracia recibida no nos independiza, ni nos separa de los demás, sino que nos hace reconocer, que como miembros del cuerpo de Cristo, nos debemos a, y dependemos unos de los otros.

Lo que hemos recibido es para el beneficio y la unidad de todos, a pesar de la diversidad de miembros y dones.  Todo don o gracia que “poseamos” (se nos ha confiado) lo hemos recibido, no solo para nosotros, sino para la edificación de todo el cuerpo (iglesia).

Consejos para llevarnos bien con los demás

a.     Guardar la dignidad de nuestra vocación (llamamiento) Efesios 4:1

Ef. 4:1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

La “vocación” o llamamiento divino tiene el propósito de llevar al creyente, a la santidad de vida.  La expresión “que andéis” es un hebraismo que conlleva la idea de la conducta diaria de una persona.

 

El discípulo del Señor debe andar o conducirse “como es digno” del llamado santo que ha recibido de Dios. (Col 1:10, Fil 1:27)

b.     Soportaos unos a otros con paciencia y amor (Efesios 4:2)

Ef 4:2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Pablo menciona cuatro gracias (regalos) divinos que son indispensables para mantener el respeto mutuo: humildad, paciencia, mansedumbre y amor.

            Humildad:  nos ayuda a reconocer que no somos suficientes por nosotros mismos, que necesitamos depender de Dios y de la ayuda de nuestros hermanos en Cristo.

            Mansedumbre:  es una actitud gentil y apacible demostrada en un espíritu sumiso cuando se nos ha ofendido, pero que es libre de malicia y del deseo de venganza.

            Paciencia:  es la habilidad para soportar el maltrato y el sufrimiento sin buscar venganza.  Esta incluye la tolerancia, la cual es básica si se busca la armonía y la paz.

            Amor:  debe ser la base y el control de todas las relaciones que caracterizan al discípulo del Señor.

Prácticamente Pablo describe el Fruto del Espíritu (Ga. 5:16).

ü      Las buenas relaciones condiscípulares, solo son posibles, si los creyentes “andan en el espíritu” (¿Y sino andamos en el espíritu, entonces...?) 5:16

Ga. 5:25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Mt. 11:29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;


 

c.     Cultivar la unidad social (Efesios 4:3)

Ef. 4:3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

Cada uno debe ser: “solicito en guardar la unidad”.

La idea del apóstol Pablo es que todos somos responsables de diligentemente, poner TODO nuestro empeño por mantener la unidad y la paz en el cuerpo de Cristo.

“Vinculo de la paz” se refiere a la paz que produjo la muerte de Cristo.

d.     Mantener la unidad espiritual (Efesios 4:4-7)

Ef. 4:4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo

Toda unidad en la iglesia debe estar fundada en la verdad bíblica, de lo contrario será superflua y vacilante.

 

Pablo menciona siete realidades espirituales básicas que unen a los verdaderos creyentes:

1.     Un cuerpo:  El cuerpo de Cristo en el cual el Espíritu coloca a cada creyente. (1 Cor 12:12-31).  Es en este cuerpo donde el discípulo ejercita (ejerce, ejecuta) sus dones y talentos, para ayudar el crecimiento y la edificación de otros.

2.     Un espíritu:  El mismo Espíritu Santo, quien habita en cada creyente, de manera que pertenezcamos “los unos a los otros” en el Señor.  Por lo menos existen doce referencias al Espíritu en Efesios, lo cual nos deja ver que Él es indispensable si queremos vivir en paz y armonía.

3.     Una misma esperanza de nuestro llamado:  Esta es en Cristo y en todo lo que Él ha prometido para nosotros.

4.     Un Señor:  (1 Cor 8:6) Jesucristo, quien murió por nosotros, vive por nosotros y regresará por nosotros.  Reconocer el señorío de Cristo es el paso gigantesco para la armonía condiscípular.

5.     Una fe:  Esta fe depositada en la iglesia (como regalo de Dios), y une a los discípulos del Señor, es la confesión de Cristo como Señor.

6.     Un bautismo:  La referencia es más bien a la obra del Espíritu que coloca al creyente en el cuerpo de Cristo, vitaliza la iglesia y le provee la plenitud de Dios, antes que al bautismo en agua.

7.     Un Dios y Padre de todos:  La maravillosa unidad de los creyentes en la familia de Dios se evidencia aquí, porque Dios es “sobre todos, y por todos, y en todos”.

Somos parte de la familia de Dios (1Pedro 1:3) por tanto, vivamos a la altura y dignidad de los hijos de Dios, amando y sirviendo a Dios, pero al mismo tiempo, andando en armonía con los demás.


Promesas para los que fomentan relaciones armoniosas

a.     Se respira una atmósfera de paz y armonía (Salmo 133:1,2)

El aceite conlleva la idea general de alegría (Salmo 23:5; 104:15) con las ideas relacionadas de fragancia (Cantares 1:3) y consuelo (Isaías 1:6).

Pero el aceite sacerdotal era santificador (Ex. 30:22-33)

La abundancia de aceite sugiere cuán abundantemente bendice y santifica Dios a su pueblo por medio de la confraternidad.

De igual modo, la fragancia del amor de Cristo a través de toda la comunidad cristiana debe llenar, y santamente influir a todos los miembros del cuerpo de Cristo, en una atmósfera de paz y armonía, que testifique al mundo que somos discípulos del Maestro.

b.     El Señor ofrece bendición y vida eterna (Salmo 133:3)

El rocío es una bendición de Dios.  La idea principal del rocío expresa renovación divina:  el don de la vida y la productividad de parte de Dios.

Este don (regalo) es otorgado al pueblo cuando está en armonía.

 

La bendición de Dios se hace realidad cuando hay armonía, amor y confraternidad.

 

¡Cuánto hemos estorbado la bendición de Dios con nuestros pleitos y contiendas!  Es necesario que los discípulos del Señor aprendamos a vivir en paz, armonía, respeto y consideración mutua los unos con los otros.

La unanimidad y unidad de los creyentes es campo fértil para que Dios derrame su bendición y le demuestre al mundo que en medio nuestro hay vida eterna.

 

Debemos reconocer y aceptar:

1.     Todos pertenecemos al cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:12-17)

12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

2.     Necesidad de cooperación mutua (1 Cor. 12:18-26)

18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

3.     Gobernados por el amor (1 Cor 13:1-13)

1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

4.     Controlados por el fruto del Espíritu (Ga. 5:22-24)

22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

5.     Estaremos en paz para con todos (Ro. 12:9-18)

9El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 10Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

6.     La armonía trae bendición y vida eterna (Sal. 133:1-3)