Si Dios da
capacidades, nos podemos hacer unas preguntas:
Introducción: Para realizar cualquier labor o trabajo,
se necesitan medios, recursos o herramientas apropiadas. Siempre que el Señor ha asignado alguna
misión a sus hijos, les ha provisto de los recursos necesarios, porque la
obra de Dios requiere algo más que fuerza humana o conocimiento humano para
cumplirla.
La misión de la iglesia es desarrollar una
acción evangelizadora. En el transcurso
de esa tarea, Jesucristo promete a los creyentes que habrá señales y
prodigios. Es vital reconocer que el
centro de la predicación no son las señales, sino LA PALABRA DE DIOS.
Pero es innegable que la misma afirma la
realidad de las señales que han de seguir a los creyentes.
La predicación del evangelio tiene la
promesa divina (el compromiso de Dios mismo) de ser respaldada por el poder
del Espíritu Santo.
Además de las señales que seguirán a los creyentes
o los que creen, hay dones ESPIRITUALES que tienen como propósito edificar,
exhortar y consolar.
También los dones espirituales tienen como propósito alcanzar con el
evangelio a la humanidad.
Hay varios asuntos que debemos aclarar antes de
comenzar.
1. El que una persona haya recibido algún don o capacitación no prueba que haya alcanzado suficiente madurez espiritual, como sucedió en la iglesia de Corinto.
2. Nadie puede pretender ser dueño de las capacitaciones o de los dones espirituales.
3. Cada capacitación o don es importante en el desarrollo integral del cuerpo de Cristo.
4. Los dones o la capacitación de parte Dios NO SON GALARDONES ESPIRITUALES.
I.
Las señales que siguen a los
creyentes. Marcos 16:17-20
a.
La promesa de las señales. (16:17-18)
Antes de Jesús ascender al cielo dio el mandato de evangelizar y discipular a la humanidad. Acto seguido, prometió a sus discípulos que las señales de poder habrían de seguir a la palabra predicada.
Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
“Dynamis o
dúnamis”: Capacidad, poder (en acción), milagros,
potencia, maravillas, fuerza; que es residente en una persona. También es poder sobrenatural para
vencer las limitaciones humanas y contra las fuerzas del enemigo. Ejemplo: Echar fuera demonios es una señal de
poder contra el enemigo. Poner la
mano sobre los enfermos, tomar en las manos serpientes y beber cosa mortífera
son señales de vencer las limitaciones humanas.
Debemos estar claros, en nuestras
vidas, que estas señales pertenecen al poder de la predicación del evangelio a
través de la palabra de Dios. Distinto a
los dones espirituales, estas señales se manifiestan por el poder de la palabra
para salvación de la humanidad.
Ejemplo: En Mt
7:22 unos le reclaman al Señor que habían profetizado en su nombre (se puede
entender como que predicaron en su nombre), echaron fuera demonios e hicieron
muchos milagros. Pero se puede ver que
lo que ellos estaban reclamando son las señales del evangelio, porque lo
primero que mencionaron fue que ministraron la palabra.
II.
Los dones espirituales y sus
funciones.
a.
Con un propósito.
1 Pedro 4:10 Cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la
multiforme gracia de Dios.
Todos los dones proceden del Espíritu Santo y
tienen como propósito general la edificación, exhortación y consolación de la
iglesia (1Cor 14:3); para que en esto Dios sea glorificado.
Además, todos los dones son para ministrarlos a
OTROS o TODOS, y tienen que ser ministrados conforme
al poder y palabra de Dios.
1 Pedro 4:11 Si alguno habla, hable
conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder
que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien
pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
b.
Clasificación funcional de algunos dones.
Clasificar los dones espirituales en categorías
exactas es una imposibilidad exegética.
Sin embargo por razones pedagógicas podemos clasificarlos en la
siguiente forma:
Entre los de revelación están:
Entre los de operación están:
Entre los de inspiración están:
Estos nueve dones, igual que los demás, son
dados (como regalo de Dios)
sobrenaturalmente por el Espíritu Santo y TODOS son importantes para el
crecimiento integral de la iglesia.
Sabiduría: capacitación sobrenatural para aplicar y
comunicar el conocimiento de Dios a las situaciones prácticas de la vida.
Palabra de ciencia: capacitación sobrenatural para conocer
subjetiva y experimentalmente las verdades de Dios.
Discernimiento
de espíritus:
capacitación sobrenatural para probar los espíritus, distinguir lo verdadero de lo falso, reconocer entre el Espíritu de Dios, el demoníaco y la emoción humana.
Don de fe: capacitación sobrenatural no solo para “mover
montañas”, sino para ser fieles en las situaciones más adversas.
Dones de sanidades:
capacitación sobrenatural para vencer las enfermedades humanas.
Don de milagros: actos de poder divino superiores al orden
natural y la capacidad humana.
Géneros de lenguas: capacitación sobrenatural del Espíritu para
hablar en idiomas nunca aprendidos.
Tiene como propósito edificar al que las habla o a la comunidad de fe.
Interpretación de lenguas: al igual que los géneros de
lenguas, es producto de la intervención directa del Espíritu, y al ser ejercido
beneficia a toda la iglesia.
Palabra de profecía: capacitación sobrenatural para hacer
predicciones de acontecimientos FUTUROS.
Además puede referirse a la proclamación del mensaje de Dios con
palabras inspiradas. Ejemplo: Una persona predica
un mensaje que el Espíritu Santo le inspiró de acuerdo a la necesidad de la
iglesia, por eso la predicación es palabra profética
c.
Otros dones ministeriales (1Cor. 12:28-31)
En estos tres versículos, Pablo enfatiza una
vez más la diversidad de dones y la unidad del Espíritu (un solo Espíritu).
De igual manera advierte que el que algunos
creyentes ejecuten una labor principal, no los hace señores de la iglesia.
Unos apóstoles: designa a un enviado o mensajero. Además señala a un miembro de los doce que
Jesús llamo en Mateo 10:1-8, y se utiliza para designar a los maestros y
líderes destacados (Ga. 1:1, 1Cor. 15:5-7)
Profetas: Esta palabra es la traducción del hebreo “nabí”
y se deriva de una raíz que significa proclamar o anunciar.
Maestros: personas que por llamado divino se ocupan de
instruir a la iglesia en el conocimiento de la Palabra de Dios.
Los que hacen milagros: son los que en determinado momento
Dios capacita para hacer obras portentosas que superan al orden natural y la
fuerza humana.
Los que sanan: creyentes a quienes Dios usa para sanar
sobrenaturalmente a los enfermos. Esta
sanidad puede ser física o emocional.
Los que ayudan: son los creyentes que capacitados por el
Espíritu Santo hacen del servicio a la humanidad el centro de su vida.
Los que administran: son los creyentes que gobiernan en el amor
de Cristo a la iglesia.
Pablo, después de la lista, interroga a sus
lectores para hacerlos concientes de que Dios ha dado diversos dones a diferentes
creyentes (12:29).
Concluye el capitulo con una orden y una
invitación. Les ordena que deseen los
mejores dones y les invita a llenar sus vidas del amor de Dios. El equilibrio de la vida cristiana reside en
ejercer los dones del Espíritu en amor.
d.
Otros dones.
Romanos 12:4 Porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma
función, 5 así nosotros, siendo
muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos
es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña,
en la enseñanza; 8 el que exhorta,
en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside,
con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Enseñanza ilustrada:
Pensemos que Yo pertenezco a una iglesia que tiene 8 miembros y que estamos cenando en una mesa. Pero cometo el error de dejar caer un vaso de cristal al piso.
El que profetiza me dirá: Que torpe es usted,
debería saber portarse mejor.
El de servicio me dirá: no se preocupe,
y buscaría un mapo.
El de enseñanza me dirá: Probablemente será
mejor que la próxima vez coloque el vaso más adentro de la mesa.
El que exhorta me dirá: Todos cometemos errores, no se
preocupe por eso.
El que reparte me dirá: podemos comprar
otro vaso.
El que preside me dirá: Usted tiene que
ir por el mapo y recoger los vidrios.
El de misericordia me dirá: Me siento
tan mal por ese error, Usted debe estar muy apenado, Yo lo siento... pobrecito
tiro el vaso.
Debemos entender y aceptar que TODOS
necesitamos de cada una de estas palabras, por lo tanto debemos reconocer que
cada uno (de estos dones o capacidades) hacen falta en la iglesia. Además, tenemos que entender y aceptar que
cada uno tiene su función operacional individual.
Efesios 4:11 Y él mismo constituyó a unos,
apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores
y maestros, 12 a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo, 13 hasta que
todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes,
llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres
que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel
que es la cabeza, esto es, Cristo,
1 Cor 14:26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os
reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación,
tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
Resumen: Reconocer que el que ministra no es dueño o
señor de las vidas (ministrados). Es muy
importante tener varios principios presentes:
1.
Las vidas o ministrados son
propiedad e hijos de un rey.
2.
Somos responsables de nuestros
hechos.
3.
Tenemos que recordar el fundamento
de nuestro servicio. Amar a Dios sobre
todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo. La ministración se fundamenta en este
principio, por que yo amo a Dios y amo a mis semejantes (que son a imagen de
Dios), yo deseo ministrar.
Conclusión: Debemos reconocer que los dones de Dios no
son:
Cada persona que ministra los dones espirituales o desea que Dios lo utilice para ministrar, debe tener varias cosas presentes:
· Para recibir estas capacitaciones espirituales, tiene que reconocer primero a Jesucristo como su salvador personal.
· Tomar una decisión personal de servir a Dios en espíritu y verdad.
· Aceptar la verdad innegable de que los dones se reciben por gracia (favor inmerecido).
o Nadie es merecedor de un don espiritual.
· Los dones espirituales son para edificación, exhortación y consolación.
· Yo debo tener el deseo o anhelo de trabajar y ser útil por la obra del Señor.
· Luego de recibir la capacitación espiritual, tengo que cultivar, con mayor esfuerzo, mi vida espiritual.
· El Señor es el dueño de la obra, si usted tiene una inquietud por un don espiritual, hable con Él. Pídale ese don espiritual, para usted, si Él entiende que se lo puede dar, o pídaselo para que alguien sea capacitado con ese don en la iglesia.